Protesta de SEPRIMAN ante la Consejería de Agricultura, por los acuerdos con MERCOSUR

Protesta de Sector Primario Manchego a las puertas de la Consejería de Agricultura

La asociación del Sector Primario Manchego (SEPRIMAN), de ámbito regional y constituida en 2024 a partir de las comarca de Valdepeñas y La Solana, se ha manifestado en Toledo, a las puertas de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, en protesta por los acuerdos entre la Unión Europea y MERCOSUR (unión de mercados de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), por los que se prevé la entrada masiva de productos agroalimentarios en los estados de la UE, procedentes de países del cono sur del continente americano, en desventaja para los productos agrarios europeos y especialmente los españoles, con costes de producción muy superiores a los del territorio MERCOSUR.

SEPRIMAN se suma a las reivindicaciones de las organizaciones agrarias española y europeas, de que se apliquen 'cláusulas espejo' a las producciones importadas de terceros países, de forma que deban cumplir los mismos requisitos exigidos dentro de la UE, a los productos autóctonos.

Los acuerdos UE-MERCOSUR suponen la liberalización de las importaciones en los respectivos territorios, reduciendo aranceles a la entrada de más de un 90 por ciento de los productos importados. El acuerdo puede expandir los mercados de productos industriales europeos en Sudamérica, en especial automóviles, maquinaria industrial y productos químicos, beneficiando especialmente a Alemania, pero dejando en desventaja a la producción agraria y ganadera de la Unión Europea. 

MERCOSUR representa menos del 1 por ciento de la exportación agropecuaria española, pero sus importaciones de ese mismo sector y procedencia suponen un 7,4 por ciento del total. Por el contrario, los productos con mayor potencial de crecimiento gracias a estos acuerdos son el vino, mosto y el aceite de oliva.

El principal argumento de las organizaciones agrarias españolas en contra de este importante acuerdo comercial, es la amenaza que puede suponer para la soberanía alimentaria de nuestro país, además de ser un nuevo y fuerte factor en contra de los precios de nuestras producciones. Los consumidores nacionales optarán por alimentos más baratos, gracias a unos costes muy inferiores y a unas exigencias vigentes para el campo español y europeo, que no rigen para aquellos.