Inmigración

Cuando hablamos de inmigración, no debería ser necesario aclarar algo que por reiterativo resulta aburrido. La inmigración ha sucedido siempre, desde que el hombre existe. Los pueblos, o bien buscan una vida mejor, o bien huyen de enfrentamientos insoportables. Es pues un drama humano. Pero, además, los datos y la experiencia nos enseñan que la inmigración aporta beneficios al país que la acoge. Contribuye a rejuvenecer la población, proporcionan trabajo, aumentan las cotizaciones; son en definitiva una fuente de riqueza y de progreso.

La regularización que ha propuesto el Gobierno de España, contiene todas las garantías que exigen las leyes internacionales, y la integración en nuestra sociedad. Es un plan riguroso. Es una regularización limitada, con condiciones y garantías, dirigida a personas que ya están en nuestro país: solicitantes de protección internacional que presentaron su solicitud antes del 31 de diciembre de 2025 y personas que puedan acreditar una permanencia mínima de cinco meses en España antes de esa fecha. No se trata de abrir puertas a la irregularidad, sino de poner orden donde hoy hay vulnerabilidad, explotación y economía sumergida.

El plan contiene requisitos estrictos, -no tener antecedentes penales ni suponer una amenaza para el orden público-, y un procedimiento administrativo con plazos definidos. La autorización que se concede es temporal, vinculada al trabajo y pensada para una integración progresiva y estable. Regularización y empleo van de la mano porque solo así hay derechos, control y convivencia. Oponerse a este plan no tiene sentido. Ni es barra libre, como algunos lo han calificado; ni presenta un efecto llamada como lo demuestran regularizaciones anteriores; ni son un peligro para nuestra convivencia.

La oposición del Partido Popular a esta medida es una incoherencia más. Regularizaron ellos cuando estuvieron en el poder; y votaron a favor de regularizar personas migrantes en 2024. Lo llamaron “vocación de Estado”; reconocieron entonces que había cientos de miles de personas trabajando en negro; y defendieron que a estas personas había que darles una salida. ¿Por qué ahora se oponen? ¿No será una exigencia de la ultraderecha que los tienen atrapados?

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