El Jurado

Reconocimiento a Dolores Vázquez

“¿Yo?, ¿culpable de asesinato?” dijo Dolores Vázquez cuando el Tribunal del Jurado leyó su veredicto en la Audiencia Provincial de Málaga. En España no son doce sino nueve los miembros del jurado más un Magistrado que preside dicho tribunal. En el año dos mil un jurado declaró culpable a Dolores Vázquez por mayoría de siete votos frente a dos.

Aparte del fallo, lo más curioso de la sentencia es que carecía de hechos probados. No hubo un pronunciamiento sobre cada hecho de los que se acusó y condenó a una persona inocente. Sí que se destacó que era una persona bastante seria, seca en las maneras y también bastante lesbiana, condición que sirvió a aquel gentío para encontrarle aires de culpabilidad. No se le situó en el lugar de los hechos y tampoco se describieron inequívocamente unos hechos que ella y solo ella realizó con exclusión de cualquier otra persona, destruyendo así la presunción de inocencia que le asistía.

Esto ocurrió en el año dos mil, cuando se temía que, debido al llamado Efecto 2000, los ordenadores no funcionaran solo por ver la cifra del año. En el año dos mil la tasa de analfabetismo en España era de un tres por ciento de la población siendo actualmente residual o casi inexistente. Sin embargo, pese a que el analfabetismo funcional (saber leer y escribir) es preocupante, igual de preocupante resulta el nivel de analfabetismo moral de la población. Y es que Dolores Vázquez se sentó en el banquillo ya juzgada, literalmente, fue prejuzgada.

Hay que encontrarse muy lejos en ese momento en que un grupo de personas unidas dejan de ser personas para ser masa. Hay que encontrarse muy lejos en ese momento en que la masa necesita saciarse y vaciarse y encuentra un chivo expiatorio adecuado. Justo en ese momento en que alguien señaló a Dolores Vázquez desapareció su presunción de inocencia. El prejuicio era fácil para el cerebro estomacal del grupo humano. Sus miradas bajunas entendieron que su condición sexual amparaba cualquier comportamiento delictivo. Así es como en pleno año dos mil de nuestra Era se aplicó en España la teoría del antropólogo italiano Cesare Lombrosso (siglo XIX) sobre el criminal nato. Según Lombrosso, hay personas cuya fisonomía determina que son y serán criminales. En el año dos mil debía estar superado el determinismo biológico, pero no era así a la vista de lo que soportó la acusada.

Esta semana la ministra de Igualdad ha otorgado un reconocimiento a Dolores Vázquez pero no ha recibido indemnización alguna por los quinientos diecinueve días que estuvo en prisión siendo inocente. Ha manifestado que “hace muchos años comprendí que estar enfadada con la gente, con la prensa, con el mundo, no me podía definir” Y es que también es conveniente encontrarse lejos en ese momento en que se constituye un Tribunal del Jurado. Hay asuntos para los que es preferible un profesional.