domingo. 11.01.2026

Crisis mundial

Es el último artículo que escribo este año. ¿Y de qué hablo? Me inclino por hablar de lo que, desde mi opinión, ha sido la mayor preocupación, para una persona, para un colectivo, para una sociedad. La verdad, es que dudo a quién le preocupa; a mí mucho. Desde hace tiempo, la política, al menos, en el mundo occidental, ha tomado una deriva -creo yo-, que perjudica enormemente a las relaciones individuales y colectivas. En una sociedad cada vez más global y más plural, se hace imprescindible que la política se base en el diálogo, necesario para una buena convivencia.

Pues no; está siendo todo lo contrario. El “político” piensa que el enfrentamiento es más rentable; da más votos. Y lo inaudito es que les sale bien la operación. Se crea, intencionadamente, un ambiente enrarecido e incómodo, a base de crispación, mentiras, insultos, catastrofismos, malos augurios; y en especial, hacer todo aquello que más daño haga al adversario. ¡Ah! No se preocupen; tranquilos; esto tiene arreglo; “aquí estamos nosotros, con más patriotismo, y mano dura para remediarlo”. Sí, sí. No se lo tomen a broma, ni pretendan ignorarlo; está comprobado, que así han ganado elecciones…, por allí y por aquí.

Así se impusieron los fascismos en los años treinta, del siglo pasado. Y todos sabemos -quien quiera saberlo- las consecuencias. Ignorar cómo acabaron, es engañarse a sí mismo. Porque en esa ignorancia, o pasotismo, se fundamenta que, desde ciertos sectores, pretendan repetir la historia. Fíjense, que los éxitos de este populismo retrógrado y destructivo, se inicia, con programada y decidida voluntad, extiendo por la sociedad, el desinterés por la cosa pública -pasotismo-, seguido de periodos de una sociedad ignorante; un pasotismo y una ignorancia que llega al extremo de votar a quien te va a quitar derechos y libertades conseguidos durante mucho tiempo y con el sacrificio de quienes nos precedieron.

Pero ojo, a la hora de echar culpas. Todo esto ocurre por el interés abusivo de unos acaparadores de poder y dinero, y unos políticos, y unos medios de comunicación comprados, como eslabones necesarios. Sí. Es verdad. Pero también tienen mucha culpa -más, si cabe-, quienes sabiendo lo que pasa, conociendo lo que viene, no son capaces, no saben o no quieren, contrarrestar esta avalancha. Se entretienen en baldías luchas intestinas. No ponen en el camino, líderes, y proyectos que hagan despertar la ilusión de un bien común.

http://juliocasarrubios.blogspot.com

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