Obituario

Nos dejó Ángel Gómez, vinculado con la bocina de Semana Santa durante décadas

LA BOCINA

Ángel Gómez Castellanos (Valdepeñas 1957), nos dejó este fin de semana a la edad de 69 años. Sus restos mortales, han sido velados en el tanatorio de Nuestra Señora de Consolación, y ante Ella, en la parroquia de la Asunción, le hemos dado el último adiós este domingo.

A Ángel Gómez lo recordaremos por varias cosas, por haber sido el torilero de la plaza de toros de Valdepeñas durante 30 años, por haber trabajado en la construcción hasta que la enfermedad dio sus primeros avisos.

También, por ser quien preparaba los empujadores de los pasos de Semana Santa que van sobre ruedas, pero principalmente… por haber estado algo así como cuarenta años al cargo de la bocina que tiene en propiedad la Archicofradía de Jesús Nazareno Rescatado, cuyo detalle floral en su recuerdo observamos junto al féretro sin vida de Ángel, y así mismo han expresado sus condolencias en las redes sociales.

TRADICION FAMILIAR

Su suegro Manolo Lara, le cedió la tradición de la bocina, tras haberla llevado en épocas anteriores tanto “Gitanillo” como “Pañales”.

Ángel mantuvo esta tradición de que la bocina nos anunciara la  Cuaresma hasta que pudo, y en sus inicios, contó con Eugenio Toledo de ayudante de tambor, y posteriormente con Ramón Calvillo, con los que ahora se habrá reunido.

El delicado estado de salud lo fue alejando de esta costumbre que hace que nuestra Semana Santa sea especial, y aguantó lo que pudo, hasta sacar la bocina solo el viernes de Dolores para el viacrucis con la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad, y por supuesto en la madrugada de Viernes Santo.

Sus hijos, Raúl y Francisco Javier lo sustituyeron en esta labor hace unos diez o doce años, y gracias a ellos y por voluntad de su difunto padre, la bocina ha continuado ofreciéndonos ese sonido penitencial, y esos golpes secos de tambor.

Su cada vez más deteriorada salud ya le impidió estar en sus menesteres la pasada Semana Santa, delegando tanto en su hijo Javier como Raúl, pero tras empeorar su estado de salud, en el mediodía del pasado sábado, expiró en el hospital general de Valdepeñas.

HOMBRE AFABLE

Siempre le recordaremos como una buena persona, hombre afable y alejado de ruidos y polémicas, y como me decía su viuda Ángeles, “era su vida, le gustaba mucho todo lo relacionado con la Semana Santa de su pueblo, y no digamos nada de su devoción por la patrona”.

A sus hijos, Raúl, Ángel, Francisco Javier y Encarnación, y a su viuda, Ángeles Lara Megía, y al resto de la familia, les trasladamos nuestro sentimiento de pesar más sincero.

La túnica de raso morada le ha servido de mortaja y ya está junto a Él, junto a Jesús Nazareno, y junto a su querida Virgen de Consolación, que estamos convencidos, que le ha servido de mediadora en este tránsito hacia el cielo.

Siempre lo recordaremos con simpatía, pues pasó haciendo el bien, y mientras la recordemos, nunca morirá del todo.

Ángel Gómez Castellanos, el “hombre de la bocina”, descanse en paz.

En la foto de mi archivo particular, Ángel Gómez, junto a su hijo Raúl una lejana “madrugá” al principio de la década del 2000.

                                              

                                     ÁNGEL LÓPEZ SÁNCHEZ

                                     Periodista y Cofrade