ASAJA exige poner fin al uso del vino, el aceite o el melón como productos reclamo en las grandes superficies

La organización agraria advierte: las promociones a precios artificialmente bajos presionan a la industria y terminan repercutiendo en el agricultor y el ganadero

La Asociación Agraria-Jóvenes Agricultores (ASAJA) Ciudad Real reclama una aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria y exige que se ponga freno al uso de productos como el vino, el aceite o los melones, como reclamo en las grandes superficies.

La organización agraria considera que no puede analizarse el precio de las producciones de nuestra región sin tener en cuenta lo que está ocurriendo en el último eslabón de la cadena. Mientras viticultores e industria afrontan una campaña marcada por una menor disponibilidad de producto y por el incremento de los costes, las grandes superficies ejercen una fuerte presión sobre la industria, mediante promociones y ofertas a los consumidores, a precios extraordinariamente bajos.

El problema no empieza en la bodega, sino cuando las grandes cadenas utilizan el vino se utiliza como reclamo comercial para atraer consumidores. Si una gran superficie presiona a la industria para vender vino a precios mínimos con el objetivo de mantener cuota de mercado o atraer clientes, esa presión se traslada a proveedores y productores de la materia prima. El viticultor acaba pagando las consecuencias.

PRECIO DIGNO PARA LA UVA...Y PARA EL VINO

ASAJA advierte de que no es posible exigir precios dignos por la uva si previamente no se garantiza un precio digno para el vino en el mercado. La industria necesita cubrir sus costes  y, si se ve obligada a aceptar precios de venta cada vez más bajos, repercutirá la bajada en la compra de la materia prima.

La organización agraria considera especialmente preocupante que productos tan importantes de nuestra región como el vino, los melones o el aceite puedan convertirse en un producto reclamo. La calidad y el esfuerzo de los productores no pueden utilizarse para abaratar la cesta de la compra, ni generar tráfico comercial en las grandes superficies.

ASAJA recuerda que el objetivo de la Ley de la Cadena Alimentaria es precisamente evitar que la posición de fuerza en una cadena imponga condiciones injustas al resto de eslabones. Reclama por ello, que las administraciones y los organismos competentes actúen, investiguen estas prácticas y garanticen que las promociones comerciales no destruyan el valor del producto en origen. Si se quiere que la Ley de la Cadena  Alimentaria sirva para lo que se aprobó, hay que actuar sobre aquellas prácticas comerciales que consisten ofrecer productos atractivos, a precio por debajo de su coste, como cebo para atraer clientes.

“No podemos hablar de precios dignos mientras permitimos que se vendan como productos reclamo a precios que no reflejan el verdadero coste de toda la cadena”, señala ASAJA. Porque detrás de cada producto hay una explotación agraria, trabajadores, maquinaria, tratamientos, agua, combustible, seguros, financiación y, sobre todo, el trabajo de un agricultor o un ganadero que no puede producir por debajo de sus costes.

ASAJA exige, por tanto, controles efectivos sobre las promociones, transparencia en la formación de precios y una actuación firme de la Administración cuando existan indicios de prácticas contrarias a la normativa.