miércoles. 04.02.2026
Julio Criado, empresario editor, paciente de cáncer de próstata

“A través de PROSVIDA, he aprendido que compartir mi vulnerabilidad es mi mayor fortaleza”

Julio Criado García promotor del proyecto PROSVIDA para visibilizar el cáncer de próstata
Julio Criado García promotor del proyecto PROSVIDA para visibilizar el cáncer de próstata

Julio Criado García es un defensor de la concienciación sobre el cáncer de próstata, conocido por sus artículos de opinión donde critica la falta de visibilidad mediática de esta enfermedad y aboga por superar tabúes como la vergüenza y el pudor para la detección temprana, siendo una voz clave para animar a los hombres a prevenir y superar el cáncer de próstata, incluso compartiendo su propia experiencia y llamando a la acción en fechas como hoy Día Mundial contra el Cáncer.

Julio, todo empezó en noviembre de 2022 cuando te comunicaron que tenías cáncer de próstata. ¿Cómo recuerdas ese momento?

Todo empezó con una revisión de rutina. Mi médica mencionó el Antígeno Prostático Específico (PSA) y yo no tenía ni idea de qué era. Después supe que es una proteína en la sangre con la que se mide la salud de la próstata. Mis resultados marcaron 15 ng/mL, un nivel alarmante si pensamos que lo normal es estar por debajo de 4. Poco antes de Navidad, llegó el mazazo: me confirmaron que tenía cáncer de próstata metastásico en estadio IV. El cáncer ya se había extendido; era incurable.

A veces, la vida te asesta un golpe que no solo duele en el cuerpo, sino que resquebraja el alma. Cuando escuché por primera vez las palabras "cáncer de próstata", el mundo tal como lo conocía se detuvo. Como empresario y editor, estoy acostumbrado a controlar los tiempos y los relatos, pero de pronto me encontré frente a un capítulo que no sabía cómo escribir.

¿Cómo fue tu reacción inicial al recibir ese diagnóstico?

Una especie de carrusel de emociones. Mi primera reacción fue una mezcla de negación e incredulidad —ese pensamiento de que 'esto no me puede estar pasando a mí'— seguido de una profunda preocupación por cómo afectaría a mi familia y mi futuro. Después transformé todo ese temor en fuerza para afrontar el tratamiento.

Confieso que también sentí esa mezcla de vergüenza, pudor e ignorancia que, como he dicho tantas veces, mata más que la propia enfermedad. Me vi atrapado en un silencio que se alimentaba del miedo a perder mi masculinidad o mi intimidad, un silencio que casi me cuesta la vida y que junto a la medicación me llevaron por dos años de depresión, con un solo pensamiento: sobrevivir.

Después de esos dos años llegó la indignación. Al mirar a mi alrededor, me di cuenta de que no era yo solo; somos miles los que caminamos por este desierto de olvido institucional. Sentí la rabia de ver cómo este tumor se oculta bajo la alfombra, mientras otros procesos de salud cuentan con campañas masivas de prevención. Esa indignación fue mi motor. Pasé del aislamiento a la acción, transformando el dolor en una carta abierta y en un grito de visibilidad a través de la cultura y la poesía.

¿Cómo te encuentras ahora?

Hoy, mi estado emocional es el de una esperanza militante. Ya no me escondo. A través de PROSVIDA, he aprendido que compartir mi vulnerabilidad es mi mayor fortaleza. He pasado por el miedo al diagnóstico y la soledad del tratamiento, pero ahora elijo la luz. Porque, aunque el camino es duro, el color azul celeste que nos representa no es solo un lazo; es el cielo que aún nos queda por vivir si nos atrevemos a hablar, a exigir y, sobre todo, a no morir por vergüenza.

¿Por qué crees que existe tanta desinformación?

Para mí es un contrasentido absoluto. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2026 se diagnosticarán unos 34.883 hombres en España; eso son casi cien diagnósticos al día. Es el cáncer con mayor incidencia y una tasa de supervivencia neta de más del 90%, pero se sigue silenciando porque afecta a la zona genital y la función sexual, entre otras cosas.

Hay un pudor e ignorancia que nos está matando. Yo mismo supe lo que era el acrónimo "PSA" casi por casualidad en una revisión rutinaria. Si no hay campañas institucionales masivas, el hombre no va al médico, todo por una cuestión de "orgullo" mal entendido o miedo al examen. El silencio institucional solo alimenta ese ostracismo.

Por eso me pregunto ¿por qué no hay campañas masivas como las del cáncer de mama o colon? He solicitado públicamente que el SESCAM y otros organismos incluyan la prueba de PSA por sistema en cualquier reconocimiento médico. Un simple análisis de sangre puede ponernos en la pista y salvar vidas. No entiendo por qué no es obligatorio el cribado si la prueba de la PSA es la herramienta menos invasiva que existe.

Incluso el lenguaje parece ocultar la realidad de esta enfermedad...

Exacto. Cuando alguien tiene cualquier otro cáncer, lo dice con nombre y apellidos —cáncer de pulmón, de mama, de colon, etc.—. Pero con el de próstata decimos "un tumor", sin mencionar la procedencia. Cómo dice Marciano Sánchez (presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer de la provincia de Ciudad Real de 2021 a 2025), es un cáncer si apellido. Ese silencio impide que la información fluya, incluso entre familiares. Y ojo, en gran medida es hereditario.

¿Qué busca transmitir con ese lazo azul celeste que está entregando a líderes institucionales y sociales?

El lazo es un símbolo de compromiso. Buscamos que el 11 de junio de 2026, Día Mundial del Cáncer de Próstata, las instituciones se mojen. Queremos fachadas con lazos azules y monumentos iluminados. Pero más allá de lo simbólico, pedimos un compromiso real: que las empresas y administraciones incluyan la prueba del PSA (Antígeno Prostático Específico) en los chequeos de salud para trabajadores mayores de 45 años.

Para quienes aún tienen dudas o temor, ¿podría explicarnos de forma sencilla en qué consiste esa prueba del PSA que usted tanto defiende?

Es tan sencillo como un análisis de sangre. El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y las guías de salud explican que mide el nivel de una proteína en la sangre. Si el nivel es inferior a 4 ng/mL, se considera normal; si sube de ahí, la probabilidad de cáncer aumenta, pero también puede indicar otras afecciones benignas. Lo importante es que un simple pinchazo permite un diagnóstico precoz cuando el cáncer está confinado en la glándula, que es cuando los tratamientos son más efectivos.

¿Para qué PROSVIDA?

El proyecto PROSVIDA nace para humanizar la enfermedad. En Argamasilla de Calatrava se presentó la "cara amable": recitales poéticos y el primer manifiesto nacional sobre este cáncer. Usamos la cultura como un altavoz para normalizar algo que el tabú ha mantenido oculto. Si la palabra y la poesía pueden llegar donde la fría estadística no llega, habremos ganado una batalla importante contra el ostracismo.

¿Cuál es el siguiente paso para que el azul celeste —el color de la lucha contra este cáncer— brille tanto como el rosa?

El siguiente paso crucial para que el lazo azul celeste alcance la notoriedad del rosa es normalizar la salud masculina y llevar la prevención directamente al entorno cotidiano de los hombres. En el marco de la campaña PROSVIDA, los próximos hitos incluyen:

Integración en la Salud Laboral: PROSVIDA ya ha solicitado formalmente a patronales y sindicatos que se incluya el cribado de cáncer de próstata (analítica de PSA) en las revisiones médicas de las empresas.

Ruptura del tabú: Superar la "barrera del miedo" mediante la educación, fomentando una mentalidad proactiva donde el chequeo anual (especialmente a partir de los 50 años, o 45 si hay antecedentes) se vea como un acto de responsabilidad y no como un tema incómodo.

Alianzas Institucionales: Extender la red de municipios y entidades que se adhieren a la campaña, como ya lo han hecho el de Argamasilla de Calatrava, Granátula de Calatrava, Calzada de Calatrava, Poblete, Aldea del Rey y Herencia, para que el lazo azul sea omnipresente en el espacio público.

Visibilidad Social: Fomentar eventos como el I Festival Nacional de Poesía ‘PROSVIDA’ —del que ya hay 23 recitales comprometidos— y normalizar la lucha contra este tumor, que es el más frecuente en hombres.

La meta es que el hombre entienda que, al igual que sucede con el cáncer de mama, una detección temprana en el cáncer de próstata eleva drásticamente las posibilidades de curación.

Para el 11 de junio de 2026 planean el ‘I Festival Nacional de Poesía Prosvida’. ¿Qué papel juega el arte y la palabra en una lucha que parece puramente médica?

La medicina cura el cuerpo, pero la palabra salva la dignidad y rompe el silencio. Poetas como los que han redactado el manifiesto saben usar las palabras para que el mensaje cale en el alma. Queremos que en cada plaza de España se escuche que el PSA salva vidas. Si no llegamos por la vía administrativa, llegaremos por la emocional.

Ya tienen un "Manifiesto" para el 11 de junio de 2026. ¿Por qué confiar esta tarea a poetas como Jesús Lara, Juan Camacho, Marciano Sánchez o Luis Díaz-Cacho?

Porque el cáncer no solo afecta al cuerpo, afecta al alma y a la identidad. Los poetas tienen la sensibilidad para poner palabras al dolor y a la esperanza. Además, algunos de ellos son personas que conocen la enfermedad de cerca. Queremos entregar un texto con fuerza humana, no un folleto médico frío. Es un manifiesto hecho por y para personas, que enviaremos desde la FEMP hasta la Conferencia Episcopal.

Para terminar, ¿cuál es el mensaje principal que el manifiesto de PROSVIDA quiere dejar grabado en la sociedad y en las instituciones sanitarias?

Que la detección precoz es la diferencia entre la vida y la muerte. Queremos visibilizar lo invisible y exigir que la educación sanitaria sea una realidad, no solo un artículo en la Constitución. Ningún hombre debería morir por falta de información en pleno siglo XXI.

“A través de PROSVIDA, he aprendido que compartir mi vulnerabilidad es mi mayor fortaleza”