El Entierro de la Colasa volvió a poner el punto y final al carnaval solanero, que terminó con una multitudinaria concentración en el recinto ferial. Cientos de vecinos se dieron cita para cerrar varios días de intensa actividad festiva en un ambiente que mezcló luto, humor y convivencia alrededor de la tradicional lumbre.
El ‘cortejo fúnebre’ recorrió las calles previamente entre vecinos vestidos de luto, carrozas con potentes equipos de música y la inseparable ‘colasa’, el tradicional muñeco preparado para la ocasión. El desfile culminó en el recinto ferial, donde aguardaban numerosos grupos dispuestos a preparar sus parrillas y compartir mesa en una de las estampas más genuinas del carnaval solanero.
Tras la quema simbólica, la velada continuó con el buen ambiente de costumbre, poniendo el broche a unos días que, según el concejal delegado de Festejos, Santiago López, han dejado un balance “muy positivo”. En declaraciones a Radio Horizonte, destacó que “ha sido un carnaval participativo desde el primer día”, subrayando el éxito del pregón de Agustín Durán y el papel de la carnavalera Pepa Román, “que ha sido de diez”.
López también puso en valor el crecimiento de los distintos concursos, con especial mención al certamen de murgas y chirigotas. “Ha sido de lo más bonito y vemos cómo las peñas van creciendo”. También resaltó el desfile de disfraces y carrozas, que ha superado las cuarenta agrupaciones participantes, consolidando la proyección del carnaval solanero en la comarca.
En cuanto a las novedades de esta edición, el concejal se mostró satisfecho con el traslado del concurso de gachas a la caseta municipal. El cambio también ha tenido sus detractores, pero el concejal asegura que “la gente ha tenido una experiencia muy positiva y la participación superó la veintena de grupos”.
Con la quema de la colasa, los disfraces regresan a los baúles hasta el próximo año. El carnaval 2026 ya es historia, aunque todavía quedará el concurso de moje vendimiador (aplazado por el viento), que se celebrará en la Plaza Mayor, y el Domingo de Piñata como epílogo final.
