jueves. 14.05.2026

Prioridad nacional sí. ¡Siempre!

Elliot Castellanos
Elliot Castellanos

La patria no es una bandera ni una frontera usada como un muro infranqueable. Patria somos la gente que sostenemos cada día con nuestro trabajo y cuidados la sociedad en la que vivimos.

Patria somos quienes limpiamos hospitales, levantamos edificios, cultivamos la tierra, atendemos comercios o descargamos camiones. Patria son los despertadores a las cuatro de la mañana y las alarmas a las siete de la tarde, los turnos partidos que ponen un plato de comida sobre la mesa, las prisas por llegar a todo cada día. La patria no la levantan apellidos ilustres, los papeles ni los discursos de odio. La patria la levanta la clase trabajadora.

La verdadera Prioridad Nacional, por tanto, no debería otorgar ni cercenar derechos según el lugar de nacimiento, sino atender a la posición que cada persona ocupa en nuestra sociedad. Porque de la misma manera que hay españoles que viven de su salario y españoles que viven de las rentas y la especulación, encontramos el mismo desequilibrio entre las personas extranjeras.

Por tanto, si coincidimos en que la patria la sostenemos quienes trabajamos, cuidamos y producimos, la Prioridad Nacional no pasa por el pasaporte, sino por la clase.

Cuando VOX habla de Prioridad Nacional, nunca señala hacia arriba, sino hacia abajo. Y lo hace porque siempre ha sido más fácil señalar al débil que al fuerte. Ya lo ha hecho antes con las pensiones que nuestros padres y abuelos se han ganado con una vida repleta de esfuerzo y sacrificio.

Si por algo se caracteriza la formación de Abascal es por un discurso simple, dirigido a enardecer los sentimientos: un discurso visceral que nunca apela a la razón, al análisis ni a la reflexión.

Es por ello por lo que desde que esta nueva ocurrencia saltó a los medios, hemos visto cómo VOX ha cambiado en hasta cuatro ocasiones a qué se refieren con Prioridad Nacional.

Las piruetas lingüísticas y vericuetos para encajar la Prioridad Nacional

Los españoles primero fue el eslogan con el que arrancaron, llegando a decir que españoles son tan solo aquellos que hayan nacido de madre y padre españoles. No se pararon a pensar que varios cargos de relevancia de su partido como Javier Ortega-Smith, Ignacio Garriga, Rocío de Meer o Hermann Tertsch no podrían ser considerados españoles. Tampoco lo sería el rey emérito Juan Carlos I, ni el actual Jefe de Estado, Felipe VI. Tampoco lo serían los hijos de Santiago Abascal, ni del ex concejal de VOX en nuestra localidad, Antonio Sánchez. ¡Fuego amigo!

Tras el fracaso de la campaña “Ocho Apellidos Españoles”, rápidamente apareció la Prioridad Nacional 2.0, una versión en la que además de españoles pata negra, teníamos a los extranjeros “buenos”. Ya no se trata de una cuestión de nacionalidad, sino de pasar el casting de extranjería de VOX.

No debieron quedar muy conformes con su propio criterio para establecer quién es un buen extranjero y quién no lo es, pues a los pocos días ya no hacía falta que fueras un buen extranjero, sino que ahora bastaba con que tuvieras arraigo, empadronamiento y años de residencia. Esta Prioridad Nacional 3.0 tampoco cuajó, pues su desastrosa redacción enviaba al final de la cola a españoles que cambian de ciudad, trabajadores temporales y españoles que retornan a España después de haber trabajado en el extranjero.

De esta manera, tapando una ocurrencia con otra, al más puro estilo Hollywood como al que nos tiene acostumbrados Donald Trump, VOX evita que el análisis y la reflexión se hagan hueco entre sus votantes, puesto que esto podría hacer que se diesen cuenta de que en realidad nunca han mirado por los intereses de aquellos a quienes dicen defender.

Por mencionar solo algunos ejemplos: dijeron no a la subida del SMI, no a la revalorización de las pensiones, no a la reducción de la jornada laboral y no a los permisos de paternidad y maternidad. También se posicionaron contra la limitación de los alquileres, contra las ayudas a los agricultores afectados por la DANA y contra las medidas de protección a los agricultores españoles en el acuerdo con Mercosur. En cambio, sí apoyaron bajar los impuestos a los más ricos y facilitar el despido de trabajadores en situación de baja médica, así como haber planteado en numerosas ocasiones el despido libre.

Con estos antecedentes, cabe preguntarse si para VOX la Prioridad Nacional no es más que otra cortina de humo para distraer a la sociedad española de sus problemas reales: la precariedad laboral, la imposibilidad de comprar o alquilar una vivienda, la cesta de la compra y el pago de las facturas. Y así es como volvemos al comienzo, cuando decía que la patria no es otra cosa que quienes la levantamos con nuestro trabajo, esfuerzo y sacrificio cada día.

Porque la pregunta de fondo no es quién nació en España y quién no, sino quién trabaja, quién cuida, quién produce, quién lo está intentando y quién se beneficia del esfuerzo de los demás.

Una verdadera Prioridad Nacional no debe consistir en enfrentar al trabajador español con el trabajador inmigrante, sino en garantizar salarios suficientes, vivienda pública y accesible, pensiones dignas, servicios públicos fuertes y derechos laborales. La patria no se defiende empujando al último de la fila por unas migajas, sino mirando hacia arriba y preguntándose quién se está quedando con toda la hogaza.

Hoy señalan al inmigrante pobre. Antes señalaron a los pensionistas, a los parados, a los perceptores de prestaciones o trabajadores de baja. Mañana podrían señalarte a ti.

* Elliot Castellanos. Izquierda Unida Valdepeñas

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