Ceuta
Tenía previsto continuar con las reflexiones, a las que aludía la semana pasada sobre las dictaduras; pero la actualidad manda. Ceuta se ha introducido en el debate público, con una fuerza, tal, que anula cualquier otra cuestión. Me duele enormemente que, en el ambiente político y social, tengamos que soportar, con más frecuencia de lo deseable, falsos debates. No son debates, no se analiza el problema en cuestión, -sea de la índole que sea-, no se buscan los argumentos para tomar posición, no se escuchan los argumentos de quien piensa diferente, y mucho menos el respeto a otras posiciones.
No escuchar, ni respetar al que piensa de forma distinta, nos conduce a llevarnos mal, a dividir a la sociedad, y lo peor de todo: a no aprender. Algunos no aprenden porque no quieren. Ellos ya tienen la conclusión tomada antes de escuchar con serenidad y honestidad. No me llamen exagerado, pero esa corriente que algunos, bastantes, pretenden introducir, de que Pedro Sánchez es el culpable de todo, hasta de la muerte de Manolete, es inmoral, ridículo y muy perjudicial para el problema que se plantea, y para la normal convivencia de una sociedad que solo quiere llevarse bien, solucionar dificultades, y avanzar.
Decir ahora que el problema que ha surgido en Ceuta es muy complejo, debería ser obvio. Todo el que quiera saberlo sabe que es muy complejo. En general todas las cuestiones que tienen ramificaciones internacionales, para hacer frente, requieren prudencia, mucha diplomacia, tener un conocimiento lo más ajustado a la realidad, y paciencia. Reducir el problema a que ha sido una invasión de nuestro territorio, un ataque a nuestra soberanía, y la evidencia de que el Gobierno no tenía aseguradas las fronteras, ni ha reaccionado con la rapidez que muchos hubiesen deseado en aras del patriotismo, es una nimiedad y una simpleza.
Sin saberlo, y basado solo en posibles teorías, me imagino que el Gobierno estará pensando en todas las posibilidades, y en no dar un paso en falso. Sería terrible. Podemos estar ante un nuevo intento de apoderarse de Ceuta y Melilla; puede que alguien, dentro y fuera quiera demostrarnos lo malo que es la inmigración; puede que alguien está tomándose la revancha por haberles llamado genocidas; puede que alguien quiera hacer del estrecho de Gibraltar algo así como “el estrecho de Ormuz”.
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